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Concepto y realidad en la exposición Transparentes. El pensamiento sería el paradigma perfecto de lo transparente. Y la característica del concepto de transparencia que barajaremos vendría determinada por el grado de impureza necesaria que permite representar la propia transparencia. La idea, pues, de la transparencia está intimamente ligada a la impureza. Las raices leñosas de un árbol nos hablan de la transparencia de la materia a partir de la servidumbre específica de su naturaleza vegetal. De manera que la convencional nitidez de la idea de la transparancia se ve postergada en favor de la opacidad. Es evidente que en el control, desarrollo y presentación de esa impureza radicarán los valores formales de este trabajo. Transparentes como somos en las emociones y sentimientos, en las ideas y los hechos, nuestros cuerpos se transpasan unos a otros pero es mediante nuestras naturalezas opacas y contaminadas como definimos y manifestamos esa transparencia. El tiempo, el espacio, las medidas y los volúmenes resultan impurezas; menoscabo a favor de la generalizada impresión de aspirar a lo absoluto, a la transparencia completa. b La transparencia por antonomasia sería la relación amorosa entre dos personas. Entendida como un discurso violento y extremo en el que los contornos del estado amoroso, utópico y nefasto en su deseo de alterar la vida devendría un mito viviente y estático. La transparencia ya no es una aspiración sino la aspiración convertida en fin. A esa luz la visión de las formas exaltadas de la vida y la exacerbación permanente que recorre se presenta como algo lógico y perfectible. Sixto Peláez |
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